Lucía de Andreis-¿Qué has aprendido de la vida?

Todo lo que soy y todo lo que sé viene de haber vivido mi vida: todo lo que la vida conlleva puede ser fantástico y tiene su punto de encanto – lastimosamente esto se nota… después, al final-. He aprendido, sobretodo, que por un lado es sabio buscar el equilibrio y por el otro el verdadero equilibrio es la immovilidad -es decir, la muerte – así que… ¡Todo va bien mientras busquemos!

-¿Amor platónico o real?
“Amor platónico” para mí es un oxímoron; entonces, totalmente real.

-¿Crees que la soledad es necesaria?

Absolutamente: la soledad nos obliga a pensar y a hacerlo de una forma mas sincera, nos obliga a aburrirnos y esto nos vuelve creativos.

-¿Qué es lo último que te ha hecho sonreír?

Supongo que unas líneas en un libro o una broma o un juego de palabras – pero ahora mismo me doy cuenta de que estoy sonriendo…

-¿Cuál es tu mayor temor?
El dolor físico.

-¿Te crees lo que dice tu horóscopo?
Sólo si es algo bueno; si es malo, son tonterías.

-¿Cómo definirías tu niñez?
Algo esquizofrénica: me sentía totalmente ajena a mi familia, que en mi percepción pasaba de mí (pensaba que me habían adoptado y esto era muy duro de aceptar y a la vez la razón de mi diversidad, lo que me hacía diferente y “mejor” que ellos), y muy mimada por mi abuela, con la que viví durante 6 años

Ahora una serie de preguntas relacionadas conmigo, con nuestro encuentro:

-¿Cuál fue tu primera impresión al verme?
Quise conocer al escritor, no vine a “visitar un enfermo” y lo primero que noté fueron tus ojos MUY vivos y con un toque irónico en el que reconocí al escritor de tu primer libro; luego vi la silla y todo el conjunto de artilugios que te permiten hacer la cosas que haces, vi la enfermedad, la odié y sigo odiándola.

-Si no te pudieras mover, ¿qué crees que sería lo que más echarías de menos? ¿Y qué crees que es lo que más echo de menos yo?
En serio, yo no creo que aguantaría: he vivido una vida buena, intensa, divertida. Sinceramente, no me siento obligada a vivir de una forma que a mí me amargaría. Diferente sería, quizás, si hubiese estado así desde el principio de mi vida y no me pudiera imaginar nada.

He vivido una vida buena, intensa, divertida. Sinceramente, no me siento obligada a vivir de una forma que a mí me amargaría.

Creo que lo que más echas de menos tú es la liberdad/independencia en el sentido más amplio. Para mí (y la empatía es el sentimento a través del cual vivo mis relaciones con las personas que me interesan) lo que es terrible (una pesadilla) es estar a la merced de los demás… Si tú tuvieras tu liberdad, harías, irías, elegirías… lugares, formas, amores, amigos… Igual (o casi) podrías hacerlo si tuvieras asistentes personales -si la sociedad te diera lo que necesitas para tener las mismas oportunidades que los demás-. Es injusta y vergonzosa esta falta de igualdad. Si a todos los miopes nos quitaran las gafas y la consecuente posibilidad de ver como los demás, ¿qué haríamos?

Si tú tuvieras tu liberdad, harías, irías, elegirías… lugares, formas, amores, amigos…

-¿Qué es lo que te da más miedo de mí?
¿Miedo? ahora ya nada, a parte tu carácter imposible (¡es broma!); al principio pensaba que tu cuerpo no soportaría ningún contacto, me daba la impresión de algo tan delicado y débil que procuraba no tocarte – hasta un beso cuando nos veíamos me parecía un roce demasiado “fuerte”-; a parte de esto, creo que siempre las enfermedades nos dan miedo: nos obligan a contactar con nuestra impotencia y es muy difícil aceptar que no somos todopoderosos… y además imaginamos lo que es mejor no decir o no hacer, pero nos faltan consejos para lo que deberíamos o podríamos hacer.

Las enfermedades nos dan miedo: nos obligan a contactar con nuestra impotencia y es muy difícil aceptar que no somos todopoderosos…

Por otro lado a veces gastamos nuestras energías en batallar batallas perdidas en vez que aceptar los retos y procurar llevar la cosas de la mejor manera (quiero decir que es inútil buscar remedios, si uno no es un científico, mientras sería muy útil ayudarte a vivir de la mejor forma posible, con cariño, atención, amor, fantasía y conocimientos técnicos.)

-Si apenas pudieras salir a la calle, si vivieras en una burbuja, ¿cómo lo harías para conocer gente? ¿Alguna estrategia?
Creo que las estrategias pueden existir pero también hay que estar dispuesto a enfrentarse a las mismas situaciones por las que pasamos todos y pagar a veces un precio muy alto: fiarse y sufrir; esperar y fracasar; ilusionarse y quedarse hecho polvo; pero si me tocara a mi, que he vivido una vida MUY diferente de la tuya, me quedaría a solas sin mucho sufrimiento (no me interesan tanto las personas) o pediría que me ayudaran a morir, si esto me costara demasiado. Una sugerencia: ¡tendrías que darte a conocer, luego nadie se escaparía de tus artimañas!

-¿Crees sinceramente que hay un lugar para mí en el mundo? ¿Vale la pena mantener la esperanza?
Idealmente en el mundo hay lugares suficientes para todos y tiene que haber también para ti, nada más porque lo quieres; pero también reconozco que tu realidad es muy difícil por muchos condicionamientos que sufres: tu poca movilidad, tu fragilidad física, vivir en una habitación, en una ciudad pequeña, en una isla pequeña…