…Lla potente metáfora de este libro de José Antonio Fortuny. La vida convertida en un show…

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No es extraño que el vulgo grosero, dado que juzga del revés y evalúa todas las cosas a partir de la evidencia sensible más inmediata, resbale y se equivoque a cada paso, se sugestione con falsos simulacros del bien y del mal…”

Adagios del Poder y de la Guerra
(Erasmo de Rotterdam)
Vivimos en la época del simulacro, de las falsas evidencias con vocación engañosa de realidad, en la sociedad del espectáculo, como dijo en su día Guy Debord, el cual afirmaba que “El espectáculo no es un suplemento del mundo real, una decoración sobreañadida. Es el núcleo del irrealismo de la sociedad real”.

 

La seducción sustituye a la convicción, la propaganda a la comunicación, la publicidad a la información. Sólo existe la realidad de las apariencias, hijas éstas de la ignorancia y el cálculo interesado. En un mundo así, en una “selva asfaltada”, ¿qué papel juega la inocencia y la honestidad? ¿Es inteligente mantenerse íntegro? ¿Puede la honradez convertirse también en un espectáculo? ¿El dolor ajeno debe interferir en nuestra escalada hacia los mezquinos objetivos que nos animan? ¿Todo medio vale, si el fin nos satisface? Manipular o ser manipulado, ¿es esta la única alternativa?

De alguna manera, todas estas preguntas subyacen de fondo en “Alehop”, una farsa tragicómica en la que un angustioso problema doméstico que afecta a una pareja de ancianos, tras una serie de giros sorprendentes que transforman la vida de los viejos en un reality show (“Bigyayos”) y su casa en un lugar de peregrinación para devotos de los milagros, acaba convirtiéndose en un número circense disfrutado bajo los focos por un público ansioso de entretenimiento agridulce que “parezca real”.

La política, los servicios sociales, los medios de comunicación, la policía, las sectas, la superstición, la estupidez, el cinismo, la desinformación, la manipulación, el conformismo, la falta de caridad, todo ello perfectamente engranado bajo el toldo de un gran circo, la potente metáfora de este libro de José Antonio Fortuny. La vida convertida en un show y regida por las normas del circo (“del circo se podría extraer una innovadora táctica para gestionar la administración”), unas normas que garanticen que en cualquier circunstancia el espectáculo continúe, que los focos nunca se apaguen, que el público nunca deje las gradas, que los domadores, payasos, artistas del alambre, malabaristas y forzudos nunca abandonen las pistas, que nunca deje de escucharse ¡Alehop! ¡Alehop! seguido de vigorosos aplausos. Quizá des-realizar lo real, desangrando la vida hasta convertirla en una pantomima de sí misma, sea el destino de una sociedad sonámbula y deshumanizada.