Escribir un libro me consume tantas horas y tanto esfuerzo que tengo poco tiempo para escribir otras cosas. Y esto que me gustaría, hay tantas cosas sobre las que me gustaría escribir…
En ocasiones me han ofrecido la posibilidad de escribir artículos, sobre todo para el periódico local de la isla, pero debido a esta falta de tiempo no me puedo comprometer escribir de un modo periódico. Tengo que optimizar la poca energía que me queda.
Aún así, de tanto en tanto, he sucumbido a la tentación. Me llaman la atención los motivos que me han impulsado a ello: no son artículos largamente calculados y pensados, sino que por algún tema candente que me quemaba por dentro, que me escocía, que me impedía concentrarme en otra cosa, me he sentido impelido a escribirlos para desahogarme y quedarme más tranquilo.
No conservo todos los artículos, pero aquí tenéis una muestra de los más significativos que he escrito hasta el momento. Trato de hacer los artículos lo más didácticos posible y, como podréis apreciar, en mi manera de escribir sigue estando muy presente la ironía. Marca de la casa.
Algunas de las temáticas de mis artículos giran alrededor de mi enfermedad, generalmente los he escrito para hacer algún llamamiento sobre algún acto benéfico para recaudar fondos que hubiéramos organizado. Otros son artículos reivindicativos: desde hace muchos años soy miembro del foro de vida independiente, un colectivo nacional que lucha por hacer valer nuestros derechos, especialmente reclamamos poder disponer de la figura del asistente personal y que no se nos relegue en residencias. He aprendido mucho en el foro durante estos años. Soy un activista convencido, aunque la lucha sea tan larga y extenuante.
El artículo más reciente que escribí lo hice porque de repente empecé a notar que me habían quitado 40 € de la famosa y mísera ley de dependencia. Una ley muy mal dotada, y que encima nos va recortando cada día más. Lo escribí con las entrañas. Este artículo lo reprodujeron varias páginas como ésta de derechos humanos:
http://www.derechoshumanosya.org/node/1293
Otro artículo que guardo es el que escribí sobre la película “Intocable”. Una película para mí normalita, nada del otro mundo. Pero al ver todo el revuelo que se montó, al ver que a tanta gente le había gustado, pues quise escribir algo para que se pudieran percatar de pequeños detalles que probablemente habían pasado por alto, tratar de contribuir a abrirles un poquito los ojos a otros matices de la realidad. Podéis leer este artículo aquí:
http://www.minusval2000.com/literatura/articulos/intocable.html
Este artículo, “Utopía”, lo escribí para denunciar un gran montaje que se hizo en la isla sobre las llamadas enfermedades raras. Al parecer, ahora se han puesto de moda. Mientras tanto, los que vivimos aquí, seguimos pasando totalmente desapercibidos…
Este artículo fue publicado en el periódico Menorca y lo reproduzco aquí:
¿Utopía?
Aunque hace tiempo que sé que la realidad siempre supera la ficción, la vida me sigue mostrando acontecimientos que me dejan perplejo.
Parece ser que se ha puesto de moda organizar congresos, como el de las enfermedades raras o menos prevalentes que se ha llevado a cabo en nuestra isla. Quienes lo organizan argumentan que es para concienciar a la población. No creo mucho en esto de concienciar a la gente. La gente ya tiene suficientes problemas, y además es muy olvidadiza o prefiere ver un partido de fútbol por televisión. Como los sabios con barba y pipa conocen estas flaquezas, como mi vida no puede depender del estado de ánimo con el que se haya levantado mi vecino, hace muchísimos años consignaron en un librito llamado Constitución que todos tenemos los mismos derechos, y que corresponde a los poderes públicos velar porque todos tengamos las mismas oportunidades. Recientemente, la Convención de la ONU sobre las personas con discapacidad, de obligado cumplimiento, no sólo ha recalcado este deber, sino que ha denunciado la facilidad que tienen nuestros gobernantes y algunas asociaciones que dicen que nos representan para mirar hacia otro lado.
Además, creo que apostar por esta línea de la concienciación entraña un gran riesgo, ya que si mis paisanos fueran realmente conscientes de la precariedad en la que vivimos, si supieran que los servicios que tenemos son irrisorios o que el 80% de las personas con una discapacidad grave en España vive en el umbral de pobreza, a la gente le daría un ataque al corazón o empezaría a preguntarse qué diablos se está haciendo con sus impuestos.
Puede que una de las finalidades de este congreso sea anunciar que a partir de ahora habrá asistencia para una vida digna. Esto estaría muy bien, pero sería un poco contradictorio y difícil de creer con los recortes brutales a los que estamos asistiendo. ¿Acaso significa que a partir de ahora uno podrá acudir a pedir ayuda a la institución más próxima sin que ésta te cierre la puerta en las narices? No sé, no sé…
“Hay que fomentar más la investigación”, seguramente será otra de las conclusiones. Perfecto. Pero me temo que no es más que una frase enlatada. Con un 40% de recortes en las partidas destinadas a investigación y desarrollo, con nuestros mejores científicos teniendo que emigrar al extranjero (por cierto, varios de Menorca), desgraciadamente no se me antoja tampoco una opción creíble.
Posiblemente, si viene la ministra de turno al acto inaugural y se ve un poco acorralada, anunciará algo así como un nuevo plan de acción para las enfermedades más olvidadas, o desvelará el nombre de una nueva ley que luego, con el paso de los meses, caerá en el olvido. Somos un país especialista en promulgar leyes y planes que después nunca se cumplen.
Pero a pesar de todas estas turbulencias, de todas estas circunstancias en contra, quiero pensar que quienes han organizado todo esto no se van a lanzar a la piscina sin anunciar algo medianamente útil. Las palabras bonitas están muy bien, pero al fin y al cabo lo importante son los hechos.
Seguro que se guardan un as en la manga. Puestos a soñar, me imagino como fin de fiesta a alguien saliendo de una inmensa tarta, abriendo los brazos y anunciando a todo pulmón que se ha decidido destinar el coste de alguna que otra rotonda a la investigación, o a proporcionar apoyos para que los afectados que viven aquí puedan tener una vida digna. ¿Se imaginan, por ejemplo, con 10 millones de euros cuántos miles de vidas se podrían salvar? Esto sí que estaría bien, sería un puntazo. Por fin podríamos sacar pecho, demostrando a todo el mundo lo solidarios que somos.
También he localizado este artículo sobre un libro que me gustó especialmente. “Como una novela” de Daniel Pennac. Es un libro que nos habla sobre cómo contagiar el placer de la lectura a los demás. Mis impresiones sobre este libro las podéis ver aquí:
http://justificaturespuesta.com/como-una-novela-de-daniel-pennac-resena-de-jose-antonio-fortuny/





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