logotipo José Antonio Fortuny

¿Sabes qué es el capacitismo? Quizás lo practicas sin saberlo

actor Álvaro Cervantes y cappacitismo
Fuente de la fotografía: Periódico del Bajo Aragón

Hace unos días, el actor Álvaro Cervantes, premio al mejor actor por la magnífica película Sorda, reconocía que antes no conocía el término “capacitismo”. Sus palabras, emocionantes y reveladoras, servirán sin duda para que mucha gente reflexione sobre esta realidad.

¿Qué es el capacitismo?

Es la idea —a veces consciente, muchas veces no— de que las personas consideradas “normales” son la norma y que quienes tenemos diversidad funcional somos una excepción, una carencia o una versión menos válida de esa norma.

Por ejemplo:

  • Cuando decimos: “Yo no podría vivir así.”
  • Cuando decimos: “Lo importante es la actitud”, como si todo dependiera de la voluntad.
  • Cuando preguntamos por la causa médica antes que por la persona.
  • Cuando asumimos que no puede trabajar, dirigir, decidir o liderar.
  • Cuando llamamos “inspiración” a alguien simplemente por hacer algo cotidiano.
  • Cuando damos por hecho que necesita ayuda sin preguntar.
  • Cuando una historia sobre diversidad funcional se cuenta sin que haya nadie con diversidad funcional participando en su creación.

El capacitismo no siempre grita; la mayoría de las veces es algo sutil. Lo decimos sin pensar, y precisamente por eso su veneno se nos mete bajo la piel y termina dañando a la persona a la que nos dirigimos.

Todos hemos sucumbido a ello, porque hemos crecido en una cultura que lo normaliza. Hemos visto demasiadas películas donde la diversidad funcional es castigo, redención o superación épica; publicidad que convierte vidas reales en moralejas; noticias en televisión donde personas con diversidad funcional tienen que hacer cosas extraordinarias para tener visibilidad.

La inclusión real empieza cuando dejamos de mirar la diversidad funcional como algo extraordinario, como si no formara parte de la condición humana. No somos héroes ni pobrecitos. Somos, simplemente, personas.

No necesitamos aplausos. Necesitamos que cambie la mirada.

Deja tu comentario:
Facebook
Twitter
LinkedIn