
Hoy voy a entrevistar a una de las personas más curiosas que he encontrado a raíz de la publicación de mi novela El visitador. Se trata de una entrevista al historiador Pedro Pérez, creador de El cubil de Peter. Quedé impresionado por su gran capacidad de comunicación a través de los diferentes canales que tiene.
Un gran esfuerzo que vale la pena conocer, y seguro que aprenderéis muchas cosas de la entrevista a Pedro Pérez, autor de El cubil de Peter.
Vamos allá.
Breve biografía de Pedro Pérez, historiador y creador de El cubil de Peter
Soy Pedro Pérez, historiador de formación por la Universidad de Oviedo y actualmente profesor de Geografía e Historia en Secundaria y Bachillerato. Además de ser profe, me lancé a las redes sociales en 2015 con El Cubil de Peter, un proyecto de divulgación histórica que empezó casi como una afición y ahora ha crecido hasta reunir a más de 1.2 millones de personas curiosas por la historia en YouTube, Instagram , X y TikTok. También soy autor de algunos libros, como Un día en el Imperio romano y ¿Quién es la Bicha de Balazote?. He trabajado en radio y actualmente también colaboro en medios como Historia National Geographic.
¿Qué te inspiró a crear «El cubil de Peter» y compartir historias históricas en YouTube?
La idea de crear “El Cubil de Peter” surgió porque veía que, en general, mucha gente joven (y no tan joven) siente curiosidad por la historia pero, a veces, la perciben como algo “aburrido” o lejano. Quería darle la vuelta a eso, y las redes sociales me dieron la oportunidad de acercar a personas de todo el mundo temas en apariencia “complejos” de una manera entretenida y accesible.
Al final, YouTube, que es la red social donde comenzó todo, es como un aula gigante donde la gente no solo aprende, sino que debate, pregunta, y comparte. Y ese intercambio es de lo mejor de mi día a día.
¿Cómo elige Pedro Pérez los temas para sus videos? ¿Hay algún criterio o inspiración específica que sigues?
No siempre ha sido así, pero desde hace bastante tiempo, diría que desde 3 o 4 años, el criterio viene, sobre todo, de la curiosidad y de ese sentido de “sorprender” que me gusta mantener en cada video. A veces, la inspiración viene de temas que surgen en clase, de alguna noticia o descubrimiento arqueológico reciente o incluso de ideas que me lanzan los propios seguidores en los comentarios de los vídeos.
También trato de romper mitos o de cubrir temas históricos que, aunque no sean tan conocidos, tienen mucha relevancia hoy. Es un mix de actualidad, interés personal y ese “factor sorpresa” que me ayuda a enganchar a la gente.
¿Cuál es tu período histórico favorito y por qué?
Aunque me interesan todos los periodos históricos, tengo una debilidad especial por el mundo romano. Es una época que mezcla avances increíbles, historias de poder y ambición, y una serie de personajes que parecen salidos de una novela. Además, su influencia llega hasta el presente en aspectos como el derecho, la arquitectura o incluso el lenguaje, y eso me parece fascinante. Cada vez que leo o investigo sobre la Antigua Roma, descubro algo nuevo, y siempre encuentro la manera de conectar ese pasado con el presente.
¿Cuánto tiempo suele dedicar Pedro Pérez a la investigación de un tema antes de grabar para El cubil de Peter?
El proceso de investigación es fundamental para mí. Cada video comienza con una búsqueda en fuentes fiables, luego reviso artículos, libros y, a veces, incluso, si se da la circunstancia de que son accesibles, contacto con expertos a cargo de las investigaciones o hallazgos arqueológicos de los que voy a hablar para aclarar dudas o tener un enfoque más completo.
La investigación me ha podido llevar desde unos días hasta varias semanas, dependiendo de la complejidad del tema y el tiempo que tenía en cada momento para dedicarle al vídeo en cuestión. Una vez tengo la información, me enfoco en crear un guion que pueda captar la atención e interés del público y que, a la vez, respete la rigurosidad histórica. Quiero que cada video no solo sea entretenido, sino que también invite a la reflexión y a hacerse preguntas.
En tu canal de YouTube, el cubil de Peter, hay también videos sobre arqueología. ¿Qué sitio arqueológico sueñas con visitar y por qué?

El mayor de mis sueños en este sentido que me preguntas es visitar Pompeya. Lo que me atrae de ese lugar es la forma en que te transporta directamente al pasado: caminar por sus calles, ver sus edificios, los restos de frescos, los objetos cotidianos, es un poco como «congelar» un instante de la vida romana. Además, creo que permite conectar con la vida de personas comunes, no solo con las grandes figuras de la época, sino con ciudadanos que vivieron, trabajaron y tenían sus proyectos de vida, sus sueños, sus preocupaciones…
La historia del lugar, combinada con la tragedia de la erupción del Vesubio, le añade una carga emocional increíble. Con cada excavación nueva, aparecen detalles que nos acercan a esa vida de hace casi dos mil años y que nos enseñan tanto sobre el día a día de los romanos.
¿Qué aspecto de la arqueología crees que es el menos comprendido por el público en general?
Uno de los puntos menos comprendidos es, sin duda, la paciencia y el nivel de análisis que requiere la arqueología. En la mayoría de las películas y documentales, se presenta como una búsqueda rápida de “tesoros” o “reliquias”, como si la arqueología solo fuera emocionante cuando se excava y se descubre algo espectacular. Sin embargo, el verdadero trabajo arqueológico no solo consiste en encontrar objetos, sino en interpretarlos, analizar su contexto y conectar cada hallazgo con una historia mayor.
Cada fragmento y el lugar donde se encuentra, por más pequeño o común que sea, puede aportar información valiosa sobre la vida cotidiana, la estructura social o las creencias de una época. Así que, más que “aventura rápida”, la arqueología es ciencia meticulosa. Puede que desenterrar un objeto sea cuestión de días, pero comprender su significado lleva tiempo, investigación y muchas veces, colaboración entre disciplinas. La parte más valiosa de la arqueología es justamente esa: cómo conecta esos “puzzles” del pasado para contarnos algo más profundo y completo sobre quienes nos precedieron.
Si un hechizo convirtiera en objeto histórico a Pedro Pérez, ¿qué serías y por qué?
Qué buena pregunta… pues creo que sería una tablilla de arcilla. Puede parecer modesta, pero representa conocimiento, comunicación y el deseo de compartir ideas. Como profe y divulgador, me siento identificado con ese rol de transmitir información y preservar conocimientos. Además, las tablillas han durado milenios, así que, de alguna forma, representan de una forma muy gráfica la durabilidad de las ideas.
¿Qué es lo más gratificante de compartir tus conocimientos sobre historia y arqueología con tus seguidores?
Lo mejor es ver el interés y la curiosidad que despierto en la gente, especialmente en la gente joven, que suele ser la más difícil de captar. Que alguien me diga que le he ayudado a ver la historia de otra manera o que he despertado su interés es de lo más gratificante.
También me llena ver cómo algunas personas se lanzan a investigar por su cuenta o a debatir sobre los temas que comparto. Eso me demuestra que la historia no es solo pasado, sino algo que sigue vivo y que puede inspirar, cuestionar y enseñar a gente de cualquier generación.
Mi novela, «El Visitador», es una novela histórica que se desarrolla a finales del siglo XVIII. ¿Qué aspectos de esa época te parecen más fascinantes o menos conocidos?
Lo que me gustó mucho de la novela fue la inclusión de Constantinopla como escenario. La ciudad tiene un peso tremendo en la historia de la medicina, precisamente por su conocimiento sobre plagas y enfermedades, y no es cualquier cosa. Esta fue una ciudad que se enfrentó nada menos que la temida “Plaga de Justiniano”, una de las pandemias más devastadoras de la historia. Creo que esa experiencia dejó una herencia en cuanto a medidas de salud pública y prácticas médicas que se transmitieron y adaptaron, incluso varios siglos después.
Es un lugar fascinante que resume esa mezcla de cultura, saber antiguo y resiliencia, y aporta a la novela un contexto único y auténtico. No obstante, centrándome en tu pregunta, uno de los aspectos más interesantes de esa época es feroz combate que se vivió entre las ideas reformistas de la Ilustración y el anquilosado sistema del Antiguo Régimen, que se resistió ferozmente a transformarse, salvo por el periodo conocido como “Despotismo ilustrado”, que no fue más que un intento de “adaptarse al medio” para no extinguirse, como hubiera dicho Darwin. La verdad es que este período está lleno de personajes que buscaron derribar ideas arcaicas sobre el poder y la sociedad, y sin embargo, a nivel popular, muchas supersticiones y sistemas tradicionales seguían vigentes.
Tienes videos muy buenos sobre esta época, como uno sobre el antiguo régimen. ¿Cuál de los filósofos llamados “ilustrados” te gusta más y por qué?
Mi favorito es Montesquieu, sin duda. Su “Espíritu de las leyes” es una obra que sienta las bases de muchas de las democracias modernas, sobre todo en cuanto a la separación de poderes. La idea de que el poder no debe concentrarse en una sola institución o individuo es fundamental para proteger la democracia, y lamentablemente hoy vemos cómo esta separación se cuestiona o incluso se intenta debilitar en muchos países, incluido el nuestro. Montesquieu tenía claro que concentrar el poder es el primer paso hacia un sistema autoritario, y sus ideas, casi tres siglos después, siguen siendo cruciales para mantener un sistema justo y equilibrado.
A finales del siglo XVIII se llevan a cabo muchos viajes en busca de rutas marítimas. En mi novela aparece el capitán Cook, que llegó hasta Australia y quedó impresionado al ver por primera vez un canguro. Tienes un video que habla sobre Australia, que se convirtió en una colonización penal. ¿A qué te refieres?
Cuando Inglaterra comenzó a colonizar Australia, estableció allí colonias penales para reducir la sobrepoblación de sus cárceles. Sin embargo, contrario a lo que se pueda pensar de primeras, no solo enviaban a criminales peligrosos. Es más, muchos de los condenados enviados allí eran personas que habían cometido delitos menores, como robar comida para sobrevivir.
Durante los meses de travesía, algunos lograban conmutar su condena y desembarcaban como “libres”, pues sus penas de cárcel eran “cortas” y se cumplían durante la travesía, que duraba unos cuantos meses. Cierto es que aunque al llegar tenían libertad (si sobrevivían al viaje, claro, porque también existe constancia de epidemias a bordo de los barcos que acababa con muchos tripulantes) las condiciones para establecerse allí fueron realmente duras. Hay que tener en cuenta que Australia era un entorno inhóspito, inexplorado y desafiante, con un clima extremo y recursos escasos, lo que dificultó muchísimo la vida de los primeros colonos.
También fue una época de múltiples inventos. Yo creo que la mejora de la máquina de vapor por James Watt fue fundamental, cuál destacarías tú?
Es difícil elegir, pero la invención de los globos aerostáticos de los hermanos Montgolfier también me parece revolucionaria. Ahí está el homenaje que les hicieron durante los Juegos Olímpicos de París de este verano utilizando un globo como pebetero… La verdad es que la idea de volar representaba una conquista simbólica del cielo, el dominio de un espacio que hasta entonces parecía reservado a las aves. Fue uno de los pasos clave dentro de la historia de la aviación tal y como como la conocemos hoy y, por supuesto, una verdadera inspiración para la ciencia y la imaginación de la época.
Y, por supuesto, John Howard, el protagonista de mi novela, se dedicó a combatir las enfermedades infecciosas que campaban por hospitales, prisiones y lanzamientos. Tienes un video muy interesante que habla sobre datos médicos sobre la peste. Cuéntame más sobre ello…
La dedicación de personajes como John Howard me fascina porque hablamos de gente que, con recursos limitados y enfrentándose a enfermedades mortales, estaba ahí en primera línea. Howard es el reflejo de una tradición médica que se remonta mucho tiempo atrás, donde hombres y mujeres se jugaron la vida (y a veces la perdieron…) luchando contra plagas que devastaban a la población.
En el video sobre la peste, exploro cómo las grandes epidemias llevaron a la sociedad a poner en práctica medidas que hoy nos suenan comunes: cuarentenas, limpieza y aislamiento de enfermos, todo para contener contagios en un mundo donde ni siquiera se entendían bien las causas. Es alucinante ver cómo esas prácticas fueron precursoras de los protocolos de salud pública. Y si nos ponemos a pensar, incluso con los avances actuales, la pandemia de COVID nos hizo recordar la importancia de esa dedicación y del esfuerzo colectivo. Durante la pandemia que vivimos hace poco tiempo, vimos la misma entrega y valor en los profesionales de la salud para preservar la vida de los demás. Creo que ellos son los herederos de figuras como Howard, quienes entendieron que, en momentos de crisis, el compromiso con el bienestar de otros es lo que realmente hace avanzar a la humanidad.
¿Qué figura histórica le gustaría al historiador Pedro Pérez desenterrar (figurativamente) y conocer mejor? ¿Qué le preguntarías?
A Sócrates, sin duda. Imagínate sentarnos en una taberna de Atenas. Le preguntaría si de verdad era tan sereno o si a veces perdía la paciencia con sus alumnos más “sofistas”. Y claro, me encantaría saber su opinión sobre nuestro mundo actual, por ejemplo, a nivel tecnológico y social. Me gustaría saber que opinaría explicándole que mucha gente debate usando 280 caracteres… No sé, igual me diría que los verdaderos filósofos tendrían que tener Instagram o TikTok o, quién sabe, quizás ya estaría cancelado en Twitter por ser “políticamente incorrecto”…
¿Y qué figura histórica te gustaría que permaneciera sepultada bajo toneladas de tierra?
Pues te diría que Maximilien Robespierre, el hombre que empezó con nobles ideales revolucionarios y terminó instaurando un “reino del terror” en Francia. Pervirtió las ideas revolucionarias y acabó inmerso en un enfermizo ciclo de juicios y ejecuciones donde cualquiera podía acabar en la guillotina. Con sus purgas, eliminó a antiguos amigos, colegas y prácticamente a todo aquel que se desviara un milímetro de su versión de lo que él llamaba “pureza revolucionaria”. Su obsesión con la virtud llevó a miles a la muerte, convirtiéndose él mismo en la representación de la tiranía que había jurado combatir.
Si pudieras revivir una tradición antigua, ¿cuál sería?

Uff! Pregunta complicada… mmm, reviviría la tradición de las tertulias filosóficas o “simposios” de la antigua Grecia. La idea de reunir a personas de diferentes campos para discutir temas profundos, filosofar y aprender unos de otros en un ambiente relajado, con vino y comida, me parece algo increíblemente enriquecedor. Es una tradición que fomentaba la curiosidad, la tolerancia y el respeto a las ideas ajenas, cosas que hoy en día, con tanto debate fugaz y tóxico en redes, se echan de menos…
¿Qué lección de la historia crees, como creador de El cubil de Peter, es más relevante para el mundo actual?
Ya que hemos estado hablando de ello… creo que una de las grandes lecciones de la historia es que la concentración de poder en manos de unos pocos siempre termina mal. Desde Roma hasta las grandes monarquías absolutas, el poder absoluto ha llevado a abusos, a la pérdida de derechos y al sufrimiento de la población. Es una lección fundamental para las democracias actuales, que deben proteger y fortalecer las libertades, tanto individuales como colectivas, para no repetir errores del pasado.
También has escrito un libro. Háblame un poco sobre él, de que trata, y donde lo puede encontrar la gente.
¡Por supuesto! Mi primer libro, Un día en el Imperio Romano, es una novela pensada para jóvenes y ambientada en la Hispania del siglo II. La historia la cuentan niños y niñas de aquella época, así que es una forma divertida y cercana de vivir el pasado a través de sus ojos.
El segundo, ¿Quién es la Bicha de Balazote?, es un libro más divulgativo, en el que exploro 22 curiosidades sobre yacimientos y objetos arqueológicos, algunos bastante desconocidos. Lo escribí con un tono ameno y lleno de datos que sorprenden incluso a gente puesta en el mundillo. Ambos se pueden encontrar en plataformas online, pero yo siempre animo a comprar en librerías locales, que además siempre tienen buenas recomendaciones. Creo que siempre hay que apoyar al comercio de toda la vida te dan un plus de cercanía y personalización que las grandes multinacionales no te van a dar nunca.
¿Cuáles crees que son los prejuicios o ideas preconcebidas que se tienen sobre las personas con diversidad funcional (discapacidad)?
Uno de los prejuicios más dañinos es pensar en las personas con diversidad funcional solo desde sus limitaciones. En estos casos, la gente asume que su calidad de vida y sus capacidades están reducidas, sin considerar que cada persona es única y puede aportar muchísimo independientemente de su condición vital. Este enfoque, centrado solo en la discapacidad y no en sus capacidades y dignidad, resta reconocimiento a la lucha constante y la fortaleza con la que enfrentan sus desafíos, que debe ser un ejemplo y una lección para todos.
¿Cómo crees que la educación puede ayudar a cambiar las actitudes y prejuicios hacia las personas con diversidad funcional?
Como profesor diré que la educación tiene el poder de transformar profundamente nuestra visión de la diversidad funcional. Visibilizar enfermedades como el ELA en el aula y compartir historias de personas que viven con ellas puede generar empatía desde edades tempranas y ayudar a desmitificar la discapacidad. Hablar de la diversidad funcional no solo sensibiliza, sino que nos enseña a valorar y reconocer la riqueza de la diferencia. Creo decididamente que educando sobre este tema al final promovemos una sociedad más inclusiva y empática, que entiende y respeta a las personas por lo que son, no solo por sus limitaciones
El historiador Pedro Pérez y su Cubil de Peter son un ejemplo de cómo combinar pasión por la historia y divulgación efectiva. Si quieres conocer más, visita sus redes sociales. Te encantará.
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